|
Por Esther Buk
Bebé...caminarás la vida
Recibí el llamado de una abuela angustiada que me dijo: "Esther, tenés que hacer algo, mi hija tuvo su beba prematura, tiene seis meses y pesa 600 grs, se encuentra en la incubadora y padece de una obstrucción intestinal, dicen que hay que operarla". La desesperación en sus palabras por el riesgo de vida que ello implicaba, encontró en mí una respuesta inmediata.
Telefónicamente, le dije a la madre que pusiera su atención en el centro de las yemas de sus pulgares y que tomara los pies de su beba, rotara en espiral hacia afuera, y que cubriera el área indicada como correspondiente al Aparato Digestivo, durante dos minutos. El tiempo mínimo es fundamental, ya que en los bebés el tratamiento se aplica en escala menor que en el adulto.
Jugué la apuesta al amor de esa madre, cuyas manos, inmensas para ese piecito, harían brotar la energía que movilizara ese cuerpito.
Una hora y media después volví a recibir un llamado. La beba había movido el intestino, por ende la operación no se realizaría.
Hoy tiene dos años, su familia me la muestra como si fuera mi trofeo, creo que es un trofeo de la vida. Experiencias como estas me hacen amar la ténica del Reflex-In. |