Transmitir conocimiento es un don muy valioso y agradecido por mi.
Muchas son las personas que enseñan como si el saber fuera un recetario enciclopédico sin haber pasado primero por la experiencia de la práctica y evaluación propia de los resultados para poder transmitirlo de esa forma como algo vivo.
Es en ese ámbito donde siento que ser maestro adquiere su justo significado.
Hace casi veinte años que me dedico de lleno al Reflex-in y al estudio de otros conocimientos que complementan y transforman mi experiencia.
Desde el primer momento que mis manos contactaron un pie, supe que la Reflexología era una elección de vida y comprendí que todo lo aprendido anteriormente, inclusive ciertas lecciones propias de mi infancia, recuperaban su sentido en el ejercicio que fue creando mi propio método.
Por eso, no solamente me formé, sino que acrecenté mi experiencia transmitiéndola a alumnos y formé mi propia escuela.
Para poder transmitir con lujo de detalles sin escatimar nada mi conocimiento, escribí el libro “De los Pies a la Cabeza ”. En él, comunico aquello que amo.
Con la practica del método he ganado amigos que fueron mis maestros de vida y por sobre todas las cosas he comprendido el poder y la gracia del contacto humano, reconociendo que en estos años no solo he buscado el PEL de mis Amigos Evolutivos, sino que siempre me encuentro con la sorpresa del encuentro de alguna d emis partes que inocentemente había mandado a exilio.